Pocho, el galgo que hace campaña en contra de las carreras de perros

Laprimera vez que Pablo vio a Pocho merodeando la cuadra de su casa pensó que no sobreviviría. El perro estaba desnutrido y caminaba con la cabeza gacha, totalmente desganado. La reflexión de Pablo fue efímera, sin apego y a la distancia, desde la ventana de su hogar. Es que hasta el momento nunca había tenido interés en los animales, jamás había experimentado un vínculo de ese tipo.

Fue su mujer la que insistió en empezar a darle comida a diario, aunque no lograba convencerlo de llevarlo a vivir con ellos. Las noches de Pocho pasaban a la intemperie, siempre bajo el mismo árbol a metros del hogar de la pareja.

Pasaron algunas semanas hasta que Pablo se dio cuenta de que sus caminatas diarias ya no eran en solitario. Cada vez que salía, el perro se acercaba para hacer los recorridos a su lado. Se había convertido en su compañero de paseos: “Fue en abril de 2012, el día de la gran tormenta que azotó la zona oeste, cuando me hizo un clic. Se notaba que el temporal iba a ser bravo, así que mi instinto me llevó a meter a Pocho en casa. Al día siguiente, vimos una gran rama caída donde él solía dormir; creo que le salvamos la vida”. Así se convirtió definitivamente en un miembro de la familia.

Foto: LA NACION

Enseguida se dio la primera visita al veterinario. Pablo, que sabía poco y nada de perros, se enteró de que Pocho era un mestizo de galgo. “Al principio pensé ‘qué simpático, como los perritos que corren carreras’, y se me ocurrió empezar a investigar sobre la raza”, cuenta. Las búsquedas por Internet, además de mostrarle las amorosas cualidades de los galgos, lo fueron llevando a los lugares más oscuros del maltrato animal: imágenes de perritos malheridos y descartados porque ya no podían seguir corriendo, un sinfín de información sobre su proceso de sometimiento (drogarlos, cortarles la cola, obligarlos a un entrenamiento feroz, entre otros), y la escalofriante explotación. La realidad fue contundente; Pablo entendió que no había nada de gracioso en las tan difundidas carreras: “Descubrí cómo detrás del espectáculo había una mafia y un negocio horrible”, relata.

El dueño de Pocho sintió que no podía quedarse de brazos cruzados. Como el perro era muy carismático se le ocurrió crear un perfil en Facebook, @pochogalgo, contando sus aventuras de manera divertida y tratando, al mismo tiempo, de exponer y repudiar la violencia hacia los amigos de cuatro patas: “La idea es concientizar sobre el maltrato animal, y sobre todo, la explotación galguera. Si bien cada tanto recibimos mensajes intimidatorios, lo más importante es que cada día se suman personas que, como yo, desconocían esta problemática. Algunas incluso adoptaron galgos gracias a historias como las de Pocho”. El amor del veloz compañero fue transformador: “Con Pocho gané un amigo y un compromiso de lucha por el respeto a la vida de todos los seres”.

Una lucha con proyecto de ley

El pasado miércoles 26 de octubre, el proyecto de ley que prohíbe las carreras de perros en el país obtuvo el dictamen favorable de la comisión de legislación general de la Cámara de Diputados de la Nación. Este paso habilita su tratamiento en el Congreso, algo muy esperado por los defensores de los derechos de los animales.

El próximo viernes se celebra el día Nacional del Galgo. La aprobación de la ley sería, sin dudas, la mejor forma de festejarlo.

Add a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *